Contacta con nosotros en : veranodeldescontento@gmail.com
Reseñas Recientes

La guerra del planeta de los simios


Es curioso el mundo de la polémica. Una persona anónima hace un comentario desafortunado sobre los moluscos de Zanzíbar y pronto tiene encima la ira de toda la comunidad internáutica, sin embargo, hacen un remake del Éxodo de los judíos con monos, y no se ha escuchado ni la más mínima queja al respecto.

El título es engañoso, como el poster, y un claro cebo para que los millenials acudieran al cine en busca de sangre. No hay una guerra en sí entre humanos y simios, sino más bien entre humanos. ¿Y por qué? No me enteré muy bien, pero creo que Woody Harrelson, interpretando a un coronel kurtzaniano, se declaró en rebeldía al usar métodos expeditivos en el tratamiento de una nueva mutación del virus que está privando del habla al ser humano y que amenaza con devolverle a un estado animal, mientras que hace a los simios más inteligentes. Qué puta es la naturaleza a veces. O siempre.

La película comienza con una incursión de soldados humanos contra el campamento de César. Los monos son más y están más adaptados al terreno y pronto aplastan el ataque, salvándose únicamente un puñado de soldados, que son devueltos a su base con una oferta de paz por parte del líder simio. Sorprende encontrar entre los atacantes a varios gorilas, a los que llaman "Donkey" en una deliciosa referencia, que resultan ser los remanentes de los seguidores de Koba, el primate malvado que inició todo el conflicto en la segunda entrega de la aburrida trilogía, o pre-trilogia para ser exactos.

Cae la noche y el hijo de César, uno de tantos, ya que es un fucker de cuidado que va haciendo hijos a todas horas aunque luego se los matan a casi todos, vuelve de una expedición a un lugar lejos de los hombres donde su pueblo podrá vivir en paz. Deciden partir pronto, pero cuando se van a dormir, los soldados vuelven y su líder, el coronel en persona, mata a la mujer de César y a uno de sus hijos creyendo que se trataba del marido, ya que en la oscuridad de la noche todos los rabos de mono son pardos.

Como es natural, César jura venganza y, tras dejar a su pueblo marchar hacia el ansiado hogar, se embarca en un viaje tras el asesino de su familia que le llevará a asesinar al padre de una niña muda a la que no le queda más remedio que adoptar, pues ¿qué mejor sitio para una niña que un campo de batalla? Tras encontrarse con un chimpancé huido de un zoo, este les lleva a la base de los humanos, donde resulta que están retenidos todos los simios. César no tarda en caer en manos de los soldados también, y partir de aquí, lo que era una entretenida cinta de aventuras, se convierte en "Cárcel de mujeres" pero con monos y sin sexo lésbico para amenizar los interminables minutos en los que aproveché para cortarme las uñas, pies incluidas, con lo que cuesta. En estos momentos se muestra cómo son esclavizados para hacer las pirámiEL MURO que rodea la base.

En la típica conversación de exposición de la trama entre Harrelson y César, se desvelan todos los misterios y se plantea el desenlace de la cinta: una batalla repleta de explosiones y carente de emoción, de la que los simios intentan escabullirse como pueden. Mueren a puñados pero son resucitados por la magia del CGI más adelante.

Tras un buen montón de escenas de relleno más, el ejército humano aparece para destruir a los rebeldes. El coronel no puede encabezar la resistencia pues, ironías del destino, el virus le ha afectado y no puede decir "Pamplona" mientras se come un polvorón, así que termina por suicidarse. La base de los malos, con ayuda de César, vuela por los aires, y los humanos vencedores, saltándose toda regla de la guerra, corren hacia ella en manada, como animales.

Es curioso, pero son miles, ¡MILES! de soldados. No aparecen civiles en la historia, por cierto. No imaginaba que hubieran sobrevivido tantas personas, pero bueno, es por poco tiempo porque un alud acaba con todos ellos. Fin de la humanidad que bien valdría un programa especial de "1000 maneras de morir".

Libres de la escoria humana, César, herido en la lucha, guía a su pueblo hacia la tierra prometida, y como Moisés, muere a sus puertas, sin poder disfrutar de la tierra donde mana leche y miel, y que se asemeja estéticamente al lugar donde se levanta la ciudad simio en la película original de Charlton Heston. No es el único detalle que la conecta con la pentalogía original, también están las cruces con los muertos que indican que lo que hay más allá es peligroso, el nombre de uno de los hijos de César: Cornelius, la niña humana atraída por el símbolo de un chrysler "Nova", el hecho de que los seres humanos se estén volviendo salvajes, etc. Esto salva una cinta a la que menos metraje y un tratamiento más cuidado de la acción hubieran podido convertir en un clásico. ¡Si consiguen que te den pena animaciones realizadas por ordenador a las que has conocido diez minutos antes!

¿Harán un remake del clásico de los 70? Difícil lo tienen, porque en esta versión de la historia no hay ningún holocausto nuclear. Entonces igual si que se hubieran escuchado algunas críticas por parte de los judíos.

The last ship 4x06: La tormenta coñazo


Ahora mismo estoy delante del teclado intentando plasmar las sensaciones que me ha producido ver esta sexta entrega de la temporada final. No sé qué decir. No le he prestado atención la mayor parte del tiempo. Cuando pensaba que era imposible superar los episodios de la granja de The Walking Dead, la serie soporífera por experiencia, va esta gente y se cascan cuarenta tediosos minutos en los que lo único que pasa es que se meten de lleno en una tormenta. Y aparte alguna otra cosa más, es cierto, pero poco.

Desde siempre el único médico que nos han mostrado a bordo del Nathan James ha sido Doc Ríos. Él desembarcaba incluso a tierra cuando había que tratar heridos o se asaltaban otras embarcaciones, poniendo en riesgo un recurso muy valioso. Cuando hoy vi que presentaban a otro doctor, lo tuve claro: iba a morir. Y murió. El James Bond de saldo, anteriormente refugiado rescatado, tuvo que quitárselo de enmedio para robar las semillas. Al Paciente Inglés le descubren también y montan una escabechina mientras intentan huir del barco. El Bond de las Barranquillas muere, no si antes pasarle el paquete al Paciente Inglés, que se tira por la borda. Creo. No vi ese momento.

Lo único bueno es que aparece la hermana maciza de Jordi Wild, y por la cara, pretendidamente, de furia que pone cuando se le escabulle el Capitán Chandler, he de suponer que sus capacidades amatorias son infinitamente mayores que las artísticas. Me temo que esta es la penúltima reseña de esta serie. La próxima condensará los cuatro episodios restantes que, por descontado, no veré enteros.

Nos encontramos ante un nuevo caso de gallina de los huevos de oro que muere por sobreexplotación. Tendrían que haber terminado con la tercera temporada, o dejarla en barbecho un par de años como mínimo, que la gente la olvidara un poco y los guionistas tuvieran tiempo de escribir algo decente, no... esto. Siempre nos quedará la parte buena. También es verdad que siempre es mejor que hagan más cosas, a que no hagan nada. En este caso con más razón porque la historia a decir verdad terminó con la distribución de la cura, el resto fueron añadidos, algunos buenos y otros malos. Lo criminal es cuando se estira la historia original hasta desdibujarla. ¿He oído Lost? Qué raro, me pareció escucharlo.

El llanero solitario


Desde que se creó Internet y se estandarizó entre las masas, todo es una mierda excepto lo que algunos popes tengan a bien salvar de la quema popular. El llanero solitario está dentro del grupo de obras que merecen arrancarse los ojos antes de verla, según el tribunal de Twitter, de una imparcialidad tan cuestionada que ríete tú del español. Despues de verla tengo que decir que... tan mala no es. Además de que estoy en contra del maniqueismo en la cultura. No existe lo bueno o lo malo, solo lo que te gusta y lo que no, y esta apreciación es subjetiva. Cierto es que hubiera ganado con varios minutos menos de metraje, pero tampoco se me hizo exasperantemente larga.

El problema que muchos argumentaban a la hora de denostar la cinta, es que se le da un protagonismo desmedido al personaje interpretado por Johnny Depp, el indio Toro, aunque juraria que en la serie se llamaba "Tonto", mayor que el del propio cowboy. Y es cierto. Claro que tambien hay que decir que no sé a qué viene tanta crítica de los puretas millenial, hacia un personaje al que yo, cercano a la cuarta decada de vida, apenas recuerdo haber visto y del que la mayoría ni siquiera conocería su existencia hasta que se proyectó el primer tráiler. Vamos, que a la pelicula la llamas "Un indio y su vaquero" y la hubiera disfrutado igual; y la hubieran criticado menos, seguramente.

Yo creo que la fría acogida que tuvo el film, más que a sus posibles fallos cinematograficos, se debe a que, primero, es un western, un género que está muerto a día de hoy y que es poco interesante; y no, Westworld no es un western. Y segundo, que es un personaje largamente olvidado. Poco es lo que recuerdo, igual que John Carter de Marte, otro pelicula injustamente maltratada solo porque su tiempo pasó y a la que tambien sobra metraje, la verdad.
¿Por que las peliculas de Tarzan y King Kong siguen funcionando? Porque cada pocos años surge una nueva versión que refunda el mito en el acervo popular. Por otra parte, no hay película de King Kong aburrida. Haced la prueba.

Estoy seguro de que de haber salido esta pelicula a principios de los 80 hubiera sido un éxito. Tiene accion, toques de humor, una historia sencilla que cumple, variedad de situaciones y bellos parajes del oeste americano. ¿Qué se le puede pedir más a un blockbuster?

The last ship 4x05: Join the navy


¡Acabo de caer en la cuenta de que el malo de esta temporada es el actor que hacía de Robocop! Otro personaje que descubro es el de la hija de Tex, el Academi que iba por libre y que murió al final de la última temporada, que por lo visto se enroló en el barco cuando descubrió que su padre no le había dejado en herencia ni un mechón de su barba. Ni la recordaba.

En este episodio pasa poca cosa. Tienen que rescatar a un barco de refugiados que se está hundiendo y planean los próximos pasos a seguir. La piedra angular de la trama es el deseo de toda la tripulación porque el Capitán Chandler vuelva a la Marina y deje a sus hijos criarse solos con una sexy, pero cuasi desconocida, griega en alguna isla perdida de Grecia. Al final, claro está, no le queda otra y Chandler decide firmar el reenganche. Para demostrar su compromiso con el cargo, se afeita. ¿Por qué no permiten que los marinos americanos luzcan lustrosas barbas? ¿Acaso no estaba bien profesional Sean Connery con la suya en La Caza del Octubre Rojo?

También se destapa una nueva subtrama. Resulta que los ingleses ya no son amigos de los Estados Unidos. Uno de los refugiados rescatados es un agente británico que se pone en contacto con el inglés que le había robado el chochete a Chandler, cuya misión hasta que termine frito a tiros antes de la finale, será robar las semillas, pues Robocop se ha ofrecido al gobierno de su graciosa majestad para trabajar en una nueva cepa de plantas comestibles de las cuales el "Royán Uní" recibirá el primer cargamento. Lo más interesante es que los british hacen mención a las llamadas "Guerras Inmunes". No explican nada. Solo podemos deducir que en Europa se liaron a tiros entre los supervivientes. Qué sorpresa.

El episodio termina con el juramento a la bandera. Casi lloro de la emoción y todo. Por si a alguien le quedaba dudas de que esta temporada está financiada enteramente por la U.S. Navy. Ningún productor privado hubiera pagado por este desastre comercial.

Un detalle que no me ha gustado nada es ver que Chandler es un motherfucker al que lo único que le importa es lo bien que le queda el uniforme. El Capitán Regordete, aún sufriendo los efectos del "viaje" que le metieron al beberse el Cola Cao de aquella pobre mujer, le confiesa a Chandler que vio a su familia y a él, y va este y le dice que se recupere pronto y se larga sin darle una palmada en la espalda, ni un abrazo, ni una palabra de ánimo. Vaya hijo de su madre. Están haciendo que todos los personajes sean odiosos, y a los que cuesta más odiar, como la negra al aparato o la madre sónar, los esconden con una presencia en pantalla testimonial.

Piratas del Caribe: Dead men tell no tales


Tras ver esta nueva entrega, creo que se puede oficializar un nuevo "trope", como dicen los modernos: el de la "A la quinta, resurrección". Y es que tras Transformers 5 y Fast and Furious 5, se puede decir que la quinta entrega de los piratas más famosos del cine moderno es, de lejos, de las mejores. En mi opinión, solo se encuentra por detrás de la original. Eso sí, espero que no se les ocurra, en caso de que haya otra entrega futura, seguir el camino que se insinúa en la escena poscréditos, porque entonces volvemos a la misma mierda de siempre.

La película comienza con el hijo de Légolas, que va en busca de su padre, enrolado a la fuerza en el Holandés Errante. No recordaba las películas anteriores, así que me pilló por sorpresa encontrármelo allí. Vaya final tuvo el pobre hombre. Menos mal que aquí le liberan, pues de eso va la trama. En realidad, el objeto que en esta ocasión buscarán todas las facciones del Caribe, será el Tridente de Poseidón, que otorga todo el poder de los mares (lo que quiera que eso signifique), y con el cual Legolas Jr. pretende salvar a su padre, la chica de turno honrar la memoria de su padre, Jack Sparrow... no sé muy bien para qué quiere el Tridente, la verdad; el Capitán Barbossa pretende dominar los océanos, al igual que los ingleses, aunque su papel en esta cinta es testimonial, pues el principal enemigo de los piratas será el Capitán Salazar, un español cabreado, vaya novedad, que busca venganza contra un Jack Sparrow que cuando era mocito le derrotó vilmente y le condenó a una vida eterna de piorrea y odio.

Como decía, las motivaciones de Sparrow no las tengo muy claras. Como siempre, no vi la película demasiado concentrado. Lo que sí que queda claro es que sus días como gran capitán pirata han quedado atrás, hasta el punto que, después de un espectacular y baldío robo en un banco caribeño, su tripulación le abandona. Solo, sin barco, amigos, ni rumbo, se mete en un bar y cambia la brújula mágica que tiene por una botella de ron. Al hacerlo, rompe la jaula invisible que mantenía en cautiverio el barco fantasma del Capitán Salazar, el cual empieza a devorar a todo navío con el que se cruza, just for fun, porque razones no tiene. Entiendo que destruya los bajeles pirata porque esa era su obsesión cuando vivía, pero los demás no tienen culpa de nada.

Al bueno de Jack no le da tiempo ni de dar un trago cuando es arrestado por la guarnición inglesa. Será ejecutado a la mañana siguiente junto con la chica de turno, a la cual consideran una bruja por saber cosas de hombres. Para que luego digan del heteropatriarcado. Esta escena de la ejecución es la más divertida de toda la cinta y casi de toda la saga. Obviamente son rescatados por Légolas Jr. y la tripulación de la Perla Negra. Juntos, ponen rumbo a la isla donde se esconde el tridente, mientras les persiguen los ingleses y Salazar, aliado circunstancial de un Barbossa que no quiere que este le hunda más barcos, aunque al final acabará uniéndose a los protagonistas, ya que resulta que la chica de turno es su hija. Por añadir algo nuevo a la historia.

El final es muy previsible e incluso emocionante. ¡Que me emocioné con la vuelta de Légolas y todo! Y con otros spoilers. Y eso tiene mucho mérito en la quinta entrega de lo que sea. A destacar el cameo de Paul Mcartney y la ausencia de la pareja de piratas graciosos al estilo "Gordo y el flaco", sustituidos en esta ocasión por otra pareja pretendidamente cómica a la cula no dejan brillar. Por cierto, ¿alguien sabe por qué Bardem interpreta a un españo con acento cubano?

The Last Ship 4x04: Vergonya


Con tristeza y con pesar he de anunciar que la serie ha alcanzado el que yo llamo "Punto FF", aquel a partir del cual sigues viendo una serie porque después de tanto tiempo quieres saber cómo termina, pero cuyos capítulos son tan insufribles que vas avanzando hacia adelante cada cinco segundos incapaz de soportar las soporíferas escenas.

El capítulo de hoy trata la búsqueda y rescate del Capitán Regordete, nunca recuerdo su nombre, herido, con el zurrón de las semillas colgado en bandolera y caminando perdido por la isla de Cerdeña. Los soldados del Nathan James van de aquí para allá hasta que al final le encuentran subido a un campanario, como una vulgar cigueña, y vuelven al barco. El resto del metraje que no ocupa esta trama, podremos ver escenas del pasado del Capitán Regordete que no vienen a cuento. Si hubiera muerto, pues todavía, pero es que sigue vivo. Relleno del malo que finaliza con la típica canción lacrimógena de reunión de grupo en el bar tras una jornada dura de trabajo. Para llorar. A destacar la escena en que rememora cómo se conocieron Chandler y él. Entra este en el puente de mando del Nathan James y le comenta lo afortunado que es por tener el mando de ese barco. Luego, Regordete se sienta en su silla. Dos minutos de mi vida perdidos para siempre. Igual había más pero es que le di para verlo más adelante y ya está.

En la tercera temporada los guionistas me sorprendieron con un remedo de clon de 24, con mucha intriga, personajes carismáticos, ese Takehaya ahí, una acción medida y muertes muy sentidas. No esperaba algo tan bueno tras cerrarse el arco postapocalíptico en la segunda temporada. Estaba claro que resucitar la idea de "fin del mundo" en esta, mostraba la falta de ideas de los creadores, que solo buscan el lucimiento de la Marina Estadounidense y los músculos del Capitán Chandler.

En fin, episodio de verguenza superado fácilmente por cualquiera elegido al azar de cualquier temporada de El Equipo A. No merece la pena escribir más, y eso que se ha destapado por fin el malvado principal de la serie, que no es más que un viejo profesor de filosofía que hace de utillero para los boxeadores de Jordi Wild. Tócate los cataplines. Mirando el lado bueno, no me llevará mucho tiempo terminar la serie. Quizá en 20 minutos pueda despachar los seis capítulos que quedan.

Transformers: El último caballero


No hay quinto malo. A la quinta va la vencida, y demás tópicos sobre el número cinco que seguro que existen pero yo desconozco. ¿Sufrirá Transformers el síndrome "Fast and Furious"? La saga de coches y cachas por excelencia tenía fama y reconocimiento entre su público (nadie produce cinco entregas de una saga si no da dinero), pero no fue hasta su quinta entrega, que no rompió el techo artificial de canis y chonis que la sustentaba, para convertirse en un éxito universal más allá de la tribu urbana a la que perteneciera el espectador. Y lo consiguió cambiando ligeramente su temática principal. De una saga que mostraba coches, carreras y chicas en shorts, se viró a la acción pura, manteniendo los coches de forma testimonial.

No ocurrirá lo mismo con Transformers porque aunque se pueda disfrutar de "El último  caballero" sin haber visto las anteriores entregas, se le encontrará algo más de sentido si eres un fan de la participación en el cine de los juguetes de Hasbro. De hecho, tras verla me dieron ganas de revisionarlas, toda vez que, excepto la primera, con el resto usé el Flashforward sin piedad.

¿Dónde está la clave del "éxito" de la película? En que mezcla conceptos como robots gigantes, Fast and Furious, nazis, Elysium, leyendas artúricas, La caza del octubre rojo o Abyss, entre otras referencias. Si este batiburrillo se agita bien, solo puede salir algo bueno.

Tampoco es que sea el súmmum de los blockbusters, pero es la más entretenida de una saga que, históricamente, me ha dado mucha pereza desde siempre. Y eso es decir mucho.

Cuando se emitió el tráiler por primera vez, la gente se preguntó qué tenía que ver el Rey Arturo con un sidecar convertible. Pero vamos, que si hay negros en la Inglaterra del siglo V, no sé por qué no puede haber robots gigantes extraterrestres. Uno de estos, no se sabe muy bien por qué, le da el objeto más importante de su planeta a un buscavidas mago Merlín para que salve el culo del futuro Rey de Camelot, que lucha contra los bárbaros.

La película gira alrededor de este objeto, una vara de poder que al final no es más que una excusa para ver acción, explosiones, persecuciones y adoración por las fuerzas armadas. Es una pelea entre robots gigantes acompañados de un planeta de metal, pero es totalmente necesaria la participación del Ejército Americano. Pues vale, pues me alegro.

Luego también está Anthony Hopkins reuniendo dinero para comprarse un castillo en Escocia, acompañado por Matt Damon o Mark Wahlberg, nunca he podido distinguirlos. No puede faltar la típica chica mona enseñando todo su "poder". Ah, y el jovenzuelo que también salía en "Las Vegas" peinando canas ya. Qué viejos nos hacemos...  En definitiva, la evolución tecnológica de las películas de acción de los 80.

En esta ocasión se agradece el que no hayan tenido que pagar el peaje chino, y salvo la breve aparición de las afueras de Hong Kong siendo niveladas por Cybertron, poco asiático sale. No tengo nada en contra, pero recelo de introducir en una historia ciertos elementos que solo sirven de gancho para atraer más espectadores. Claro que, pensándolo bien, tendría que estar en contra de TODA la película.

Una cosa de la que me alegro es de que por fin los robots sean distinguibles unos de otros. Tampoco es para echar cohetes, pero al menos ya puedo distinguir a Optimus Prime de Megatrón, cosa que en anteriores entregas no podía. Siempre me opuse al tratamiento visual de los transformers, un amasijo de metal ligeramente antropomórfico, muy lejos de los robustos diseños que podían verse en la serie de dibujos animados. Quizá por eso no llegó a triunfar del todo la película. ¿Será el último caballero el inicio de un nuevo renacer?
 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. La cultura.. ¡Qué locura! - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger